La aventura que lo define: el descubrimiento de lirios durante una caminata nocturna en un fiordo, una experiencia silenciosa, fresca y casi mágica bajo la luz tenue y el eco del agua.
El contraste inesperado: un lirio ahumado y nacarado se encuentra con una nota húmeda y ambarina, dando forma a una fragancia misteriosa, envolvente y profundamente sensorial.