Un paseo por un jardín mediterráneo — un recuerdo de Andalucía donde el sol alcanza su cenit. La luz es intensa, casi cegadora. Entre el azul eléctrico y el naranja ardiente, la piel se impregna de un brillo absoluto.
Esta frescura inicial y vivaz se funde al instante en un calor incandescente, capturando el resplandor crudo del sol del mediodía. En el corazón de esta radiancia, la nardo cambia de textura: abandona su opulencia floral para convertirse en un grano solar, una vibración orgánica envuelta en almizcles. Un rastro refinado, una huella dorada que se fusiona con la piel mucho después del atardecer.
Notas de salida: Ambrox®, esencia de bergamota
Notas de corazón: absoluto de nardo de India, Paradisone®, frambuesa
Notas de fondo: bálsamo de Perú, almizcle, sándalo australiano, absoluto de vainilla de Madagascar, acorde ambarado, esencia de benjuí