La aventura que lo define: el encuentro con mujeres tatuadas que fuman cigarillos mientras tejen hojas de papiro, una escena vibrante y llena de carácter.
El contraste inesperado: el papiro lechoso, amaderado y empolvado se enfrenta a un tabaco profundo y rebelde, dando lugar a una fragancia intensa, texturizada y con una personalidad indomable.